The Strokes regresan con un disco que no intenta restaurar el prestigio de Is This It ni repetir la emotividad crepuscular de The New Abnormal. Publicado este 24 de julio de 2026, Reality Awaits es el séptimo álbum de estudio del quinteto neoyorquino: nueve canciones, poco más de 42 minutos y una nueva colaboración con Rick Rubin en la producción. [music.apple.com], [shop.thestrokes.com]
Para quienes llevan más de dos décadas siguiendo a la banda, el punto de partida es importante: este no es un álbum de reconciliación con el pasado. Es, más bien, el sonido de cinco músicos que han aprendido a convivir con su propio mito mientras intentan deformarlo.

Una banda atrapada entre el canon y la mutación
Desde 2001, cada nuevo disco de The Strokes ha sido evaluado mediante una pregunta tan inevitable como injusta: ¿es tan bueno como Is This It? Reality Awaits responde sin nostalgia. La banda ya no está interesada en recrear aquella economía de guitarras secas, baterías comprimidas y melodías que parecían haber sido descubiertas accidentalmente en un bar del Lower East Side.
El nuevo álbum toma la precisión instrumental del grupo y la contamina con elementos procedentes de The Voidz: voces procesadas, cambios abruptos, estructuras menos inmediatas y una teatralidad que por momentos roza lo absurdo. The Guardian describe el resultado como una fusión entre la extrañeza de los proyectos paralelos de Julian Casablancas y el minimalismo melódico de The Strokes, mientras NME destaca que el disco se aleja deliberadamente de la identidad con la que la banda comenzó su carrera. [theguardian.com], [nme.com]
Ese desplazamiento constituye su principal virtud, pero también su mayor problema. Reality Awaits es interesante precisamente porque se resiste a entregar la gratificación instantánea que convirtió a The Strokes en un fenómeno. Sin embargo, la experimentación no siempre está acompañada por canciones igualmente memorables.
Rick Rubin y una producción que deja entrar el caos
Rick Rubin vuelve a ocupar la silla del productor después de The New Abnormal. Sin embargo, su función aquí no parece consistir en ordenar a la banda, sino en permitir que sus contradicciones permanezcan visibles. El álbum comenzó a tomar forma en Costa Rica y se completó en distintos estudios, una dispersión geográfica que coincide con su carácter fragmentario: hay pasajes de indie rock, hard rock, new wave, sintetizadores, guitarras transformadas en falsas secciones de metales y múltiples capas vocales. [sopitas.com], [marca.com]
Nick Valensi y Albert Hammond Jr. siguen siendo el centro arquitectónico de The Strokes. Sus guitarras ya no se limitan a responderse mediante riffs simétricos. Ahora se interrumpen, cambian de textura y aparecen como manchas de color dentro de las canciones. Nikolai Fraiture y Fabrizio Moretti, por su parte, conservan ese pulso rígido y aparentemente sencillo que permite que los demás integrantes se desvíen sin que las composiciones se derrumben. NME señala la presencia de guitarras manipuladas hasta adquirir una cualidad cercana a los metales, mientras Paste identifica en el disco numerosos desvíos musicales que rompen con su estructura aparente. [nme.com], [pastemagazine.com]
La producción es amplia, detallada y técnicamente impecable, aunque ocasionalmente pierde la tensión que hacía tan poderosos los primeros discos. En Is This It, cada instrumento parecía ocupar exactamente el espacio necesario. En Reality Awaits, la abundancia de ideas a veces sustituye a la contundencia.
Julian Casablancas como narrador poco confiable
El elemento más divisivo será, sin duda, la voz de Julian Casablancas. El cantante utiliza Auto-Tune y otros procesamientos no como herramientas correctivas, sino como recursos expresivos. Su voz se estira, se vuelve artificial, cambia de registro y por momentos parece interpretar distintos personajes dentro de la misma canción. Apple Music subraya la presencia recurrente de efectos vocales, falsetes y acentos exagerados, mientras NME interpreta esta teatralidad como una señal de un Casablancas especialmente involucrado en el proceso creativo. [music.apple.com], [nme.com]
Para algunos seguidores, esta decisión será una intrusión de The Voidz en territorio Strokes. Para otros, será la prueba de que Casablancas se niega a convertirse en una versión museística de sí mismo. Ambas lecturas son válidas.
El problema aparece cuando el procesamiento vocal oculta una melodía que habría funcionado mejor sin tantos filtros. Hay instantes en los que la distancia irónica de Casablancas enriquece el material, pero también otros en los que parece protegerlo de una emoción demasiado directa. Reality Awaits habla del envejecimiento, del desencanto político, de la relevancia cultural y de la ansiedad frente al futuro, aunque rara vez permite que esas preocupaciones se expresen sin una máscara de sarcasmo o surrealismo. Paste destaca esa combinación de humor inexpresivo y observaciones extrañas, mientras MondoSonoro considera que el uso intensivo de Auto-Tune explica parte de la recepción adversa que tuvieron los sencillos iniciales. [pastemagazine.com], [mondosonoro.com]
Las canciones que definen el álbum
“Psycho Shit” funciona como declaración de principios. En lugar de ofrecer una entrada accesible, abre la puerta al lado más desordenado y politizado de Casablancas. Es una advertencia: el oyente que espere un riff inmediato y una melodía limpia tendrá que atravesar primero una zona de inestabilidad.
“Lonely in the Future” muestra mejor la interacción del grupo. La base de Fraiture y Moretti adquiere una fuerza cercana al hard rock, mientras las guitarras conservan la agilidad nerviosa que identifica a la banda. NME la relaciona con la energía de Queens of the Stone Age y la presenta como uno de los ejemplos más claros de la expansión estilística del quinteto. [nme.com], [shop.thestrokes.com]
“Going to Babble On” es uno de los momentos más logrados. Tiene la claridad melódica que muchos admiradores esperan de The Strokes, pero evita convertirse en un ejercicio retro. Su solo de guitarra deliberadamente ochentero podría haber resultado caricaturesco; en cambio, aporta una sensación de euforia ausente en buena parte del disco. Tanto The Guardian como las críticas estadounidenses la señalan entre las composiciones más emotivas e inmediatas del álbum. [theguardian.com], [pastemagazine.com]
“Going Shopping” resume todas las discusiones alrededor de esta etapa. La instrumentación conserva la geometría clásica de las dos guitarras, pero Casablancas coloca encima una interpretación procesada, absurda y cambiante. Es simultáneamente una canción reconocible de The Strokes y una provocación contra la idea de cómo debe sonar The Strokes. Su rareza puede parecer liberadora o innecesaria, dependiendo de cuánto esté dispuesto el oyente a aceptar la influencia de The Voidz. [pastemagazine.com], [musicianvoice.com]
“Liar’s Remorse” lleva la manipulación sonora hacia un terreno más visual: guitarras que parecen metales, acordes de sintetizador y un cierre con reminiscencias de música electrónica primitiva. Finalmente, “Tyrants of the Mellow Moon” reúne atmósferas cercanas a Radiohead, una breve explosión de guitarra ochentera y un epílogo hablado. No es un cierre tan devastador como “Ode to the Mets”, pero sí uno que confirma la voluntad del grupo de abandonar cualquier expectativa de pureza estilística. [nme.com], [music.apple.com]
¿Evolución genuina o experimentación irregular?
Reality Awaits no es una obra maestra escondida ni un fracaso disfrazado de vanguardia. Es un disco desigual, arriesgado y frecuentemente fascinante. Sus mejores momentos surgen cuando la excentricidad de Casablancas encuentra resistencia en la disciplina de Valensi, Hammond Jr., Fraiture y Moretti. Sus momentos menos convincentes aparecen cuando la rareza se convierte en un fin, no en un medio.
Frente a la elegancia emocional de The New Abnormal, este álbum es menos cohesionado y tiene menos canciones capaces de imponerse desde la primera escucha. A cambio, ofrece más detalles, contradicciones y decisiones susceptibles de ser discutidas. La crítica inicial refleja esa ambivalencia: The Guardian lo considera uno de sus trabajos más logrados en años, NME celebra su espíritu lúdico y Paste lo encuentra extraño pero consistentemente atractivo, mientras MondoSonoro le concede una valoración más moderada y cuestiona tanto sus excesos como la narrativa de quienes pretenden convertirlo inmediatamente en una obra maestra. [theguardian.com], [nme.com], [mondosonoro.com], [pastemagazine.com]
Veredicto
7.8/10
Reality Awaits no devuelve a The Strokes al Nueva York de 2001, y esa es precisamente su postura artística. Es el trabajo de una banda histórica que prefiere correr el riesgo de incomodar antes que administrar elegantemente su legado.
No posee la perfección minimalista de Is This It, la urgencia de Room on Fire ni la melancolía cohesionada de The New Abnormal. Pero tiene algo que muchos grupos pierden después de 25 años: curiosidad. The Strokes todavía suenan como músicos que pueden sorprenderse entre ellos, incluso cuando esa búsqueda produce excesos, callejones sin salida y canciones que necesitarán tiempo para revelar su verdadero peso. [theguardian.com], [pastemagazine.com]
Lo mejor: la interacción de las guitarras, el protagonismo de la base rítmica y la negativa a vivir de la nostalgia.
Lo discutible: el procesamiento vocal excesivo, ciertas estructuras extendidas y una experimentación que no siempre desemboca en grandes melodías.
Para seguidores de la banda: es más cercano al espíritu aventurero de Comedown Machine, Future Present Past y The Voidz que a una continuación directa de The New Abnormal.
Canciones esenciales: “Going to Babble On”, “Lonely in the Future”, “Going Shopping” y “Liar’s Remorse”.
